HACIENDO TRAMPAS AL SOLITARIO

07am. Suena el despertador. 5 minutos más. Suena. 5 más. Suena. 5 más… Los últimos. Suena otra vez… Ya me levanto.

Me visto y me voy a desayunar. Tostadas. Mmmm… una tostada, dos tostadas… me estoy cuidando, que ya estamos a mayo, y el verano está aquí… Media más. Y la otra media. La mantequilla y la mermelada me la pongo light, así es que esta tercera no cuenta.

Llego al trabajo, un poco tarde… No lo entiendo, si me he levantado a las 07am… Tengo que entregar un informe a las 12am, así que me pongo a trabajar. Me llaman. Contesto. Me entra un email. Lo leo, y lo contesto. Otro, lo contesto. Me llaman. Uf, estoy un poco espesa, me voy a tomar un café.

Vuelvo y me pongo con el informe, ahora ya con las pilas puestas.

Llega mi compañera María. Me pide que le acompañe a tomar un café. Voy, pero rápido, que yo ya me lo he tomado. Vuelvo a por el informe. Tengo 10 emails de este ratito del café, así no se puede. Leo, contesto. Leo,… este lo contesto luego. Sigo leyendo,…. ¡Ya están los 10! Ahora me pongo con el informe. Y ¡me entra otro! Éste ya lo contestaré luego. Son las 11am…

11:45am. Mi jefe me reclama el informe. Me falta la mitad, estoy a tope de trabajo y no lo he podido acabar. Me recuerda enfadado que era prioritario, que no me sé organizar. No tiene ninguna razón. No creo que sea consciente de la cantidad de llamadas y de e-mails que recibo. Imposible organizarse mejor.

12am. Mi jefe se va a la reunión (sin el informe), y voy a contarle el incidente a María, porque no hay derecho. Me ofrece una galleta. Le digo que no, que estoy a dieta… Pero son integrales. Bueno, entonces sí, que no engordan. Además, hoy para comer me he traído ensalada.

¿Ensalada? Sí, una muy buena y fresquita que me hago con pasta, atún, queso, nueces, tomates cherry y vinagreta (por tener cuatro cherrys parece que es lícito llamar a esta mezcla ensalada…)

Además por la tarde iré al gimnasio. Me he apuntado. Voy 3 veces por semana. Empecé la pasada semana. Hoy no haré aerobic, que estoy un poco cargada… pero haré una buena sauna, con una crema anti celulítica que me he comprado. Infalible.

08pm. Llego a casa. Me peso: 1/2kg más que ayer… Deben estar mal las pilas de la báscula. Las cambio. Mismo resultado. Tengo que cambiar de báscula. De todas formas, puede ser retención de líquidos, hoy he comido ensalada, me he bebido un vaso de agua después de la sesión de gimnasio, y de aquí nada me vendrá la regla.

09pm. Me llama mi novio. ¿Qué tal te ha ido el día? Ha sido un día muy completo. He seguido la dieta, y he ido al gimnasio. El único incidente, el inútil de mi jefe. No tiene ni idea de lo cargada de trabajo que voy, no le he entregado un informe a la hora, porque me es imposible llegar a todo, y no sabes cómo se ha puesto.

“DISTINTAS” LECTURAS

Empezar un nuevo libro es toda una aventura, es como escoger un compañero de viaje… En función de cuál escojas vivirás experiencias distintas, con un humor distinto, sintiendo emociones distintas.

Hay muchos elementos que nos influyen para hacer la selección: el tema del que trata la historia, quién la ha escrito, qué nos sugieren título y portada… Y otros aspectos más personales relacionados con nuestros propios intereses, con lo que esperamos de nuestro tiempo de lectura: reflexiones del autor, puro entretenimiento, sentir emociones, irracional deleite por maestría en el uso del lenguaje, etc.

Cada libro así, se convierte en un libro único, diferente, en función de quién lo lea, y las expectativas que previamente se hubiera generado sobre la obra. Un mismo libro, le gustará a uno por sus profundas reflexiones. Decepcionará a otro por las divagaciones del autor, yendo siempre por las nubes. Sorprenderá al que esperaba una historia totalmente distinta, influenciado por lo que le sugirieron título y portada.

Resulta paradójico cómo un mismo libro, con una misma historia, podrá ser juzgado como brillante o mediocre con libertad y alegría, fruto de convertirse en una lectura distinta en función del lector.

Todas las obras serán buenas o malas en función del lector, así que el éxito o fracaso estará en conseguir que cumplan sus expectativas. El verdadero desafío al que se enfrenta el sector es que la obra llegue a los amantes de ese tipo de obras.

Y aquí está el reto del equipo editorial: aunar todos los elementos del libro para que inspiren y transmitan la historia que hay dentro. Que sean capaces de generar las correctas expectativas. Y una vez conseguido darlo a conocer a los amantes de esas historias, logrando así que sea juzgada como brillante, como el mejor compañero de viaje, para todo el que la lea.

Feliz viernes, y feliz lectura.

TRADICIONES

Invertimos gran cantidad de energía, tiempo y recursos en conservar tradiciones y costumbres que si por “leyes naturales” tuvieran que subsistir hace muchos años hubieran desaparecido por falta de adeptos.

No deja de ser contradictorio que mientras se nos llena la boca de democracia, se invierta en defender muchas de estas prácticas minoritarias, dejando de lado muchos otros temas de incuestionable interés para el bienestar general.

Pero obviando esta contradicción, y volviendo a la constante lucha por conservar nuestras tradiciones y darles visibilidad incluso más allá de nuestras fronteras, me resulta totalmente paradójico que echemos a perder con inconsciencia y alegría lo más auténtico y valioso de nuestro capital histórico.

El otro día se me ocurrió ir a pasear por la Rambla de Barcelona. Cualquier parecido con el recuerdo infantil que pudiera guardar era pura coincidencia.

No había ni rastro de las tradicionales pajarerías. Apenas quedaba algún puesto de flores, que parecía más despistado que otra cosa.

No faltaban por eso stands de partidos políticos, heladerías “italianas”, y puestos llenos de tan horteras como previsibles souvenirs para turistas. Puestos sin el más nimio encanto para el paseante local, y una oferta cuyo objetivo parece que sea cargarse la imagen que pueda proyectar España a escala internacional.

Tan preocupados que nos proclamamos por nuestra cultura, tradición y orígenes, y mutilamos sin contemplaciones la esencia de los centros históricos de nuestros pueblos y ciudades invadiéndolos de estas tiendas de souvenirs que sustituyen los tradicionales colmados, hueverías, pollerías, pajarerías, por bufandas del Barça, pulseras con banderas, imanes de paellas o llaveros de castañuelas.

¿Podría tener sentido no fulminar el atractivo de nuestras ciudades para el paseante local? Si queremos izar con orgullo nuestras banderas, ¿no deberíamos conservar la capacidad (única) de los cascos antiguos de trasladarnos a sus orígenes y revivir su histórica realidad?